El Perú se prepara para recibir a León XIV: la vuelta del “Papa peruano” a sus raíces en Chiclayo
El Perú vive una cuenta regresiva cargada de fervor. Del 11 al 16 de noviembre, el papa León XIV —Robert Prevost, el primer pontífice que vivió casi cuatro décadas como misionero y obispo en tierras peruanas— regresará al país que marcó buena parte de su vida sacerdotal. Su llegada forma parte de una gira apostólica más amplia por Sudamérica, que arrancará el 6 de noviembre en Uruguay, continuará en Argentina y cerrará en suelo peruano, convirtiéndose en el viaje más extenso de su pontificado hasta la fecha.
Cuatro ciudades, un mismo pueblo en vela
Según confirmó la Santa Sede, el itinerario peruano contempla paradas en Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa. La capital funcionará como puerta de entrada, con una visita prevista a la Basílica Catedral de Lima, donde reposan las reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo. El programa detallado, hora por hora, aún no ha sido publicado oficialmente: la Conferencia Episcopal Peruana y la Nunciatura Apostólica han anunciado que lo darán a conocer en las próximas semanas.
Mientras tanto, la Iglesia peruana ya se organiza. El episcopado lanzó la convocatoria oficial de voluntariado bajo el nombre “Los amigos de León”, que abrió inscripciones para acompañar la visita en sus cuatro sedes.
Chiclayo, el corazón simbólico del viaje
Si hay una parada que condensa el significado emocional de esta gira, es Chiclayo. Allí, en el pueblo cercano de Eten, ocurrió en 1649 uno de los episodios más venerados de la religiosidad popular peruana: la aparición de una imagen del Divino Niño Jesús en una hostia consagrada, hoy conocida como el milagro eucarístico de Eten.
El vínculo entre este episodio y el actual Papa no es casual. Cuando Robert Prevost era obispo de Chiclayo, fue él mismo quien impulsó formalmente ante el Vaticano el proceso para el reconocimiento oficial de este milagro eucarístico. Hoy, como sucesor de Pedro, es él quien tiene en sus manos la decisión final sobre ese reconocimiento que inició como pastor local.
Ese lazo personal explica por qué las autoridades de Lambayeque preparan uno de los mayores operativos religiosos de los últimos años en la región: se ha destinado un terreno de aproximadamente 3.000 hectáreas en las pampas de Reque para una celebración eucarística multitudinaria. El gobernador regional, Jorge Pérez, estimó que más de un millón de fieles podrían llegar a Chiclayo para participar de los actos papales, una cifra que duplicaría convocatorias religiosas anteriores en la zona.
Como muestra adicional del compromiso con esta devoción, la Diócesis de Chiclayo ya cuenta con un terreno de once hectáreas reservado para levantar el primer santuario eucarístico del país.
Una peregrinación que lleva meses de preparación
La expectativa por la visita papal no es nueva. Desde hace ocho meses, una imagen del Divino Niño del Milagro —obra del escultor Enrique Roncal— recorre parroquias de Lima como parte de una peregrinación organizada por el grupo Milagro Eucarístico Perú 1649. La talla ha pasado por ocho iglesias de la capital y ha sido venerada por más de 3.300 fieles, en jornadas que incluyen novenas y misas centrales.
Jesús León Ángeles, coordinadora del grupo organizador, explicó que en cada parroquia visitada se entrega a los sacerdotes un cuadro con fotografías del entonces obispo Prevost en Eten, como recordatorio del origen local de esta devoción que hoy trasciende fronteras.
Un viaje con fuerte respaldo estatal
La magnitud del evento también se refleja en el respaldo financiero del Estado peruano, que ha destinado 18,8 millones de dólares para la organización de la visita, según informó previamente el Gobierno.
Con el programa oficial todavía por confirmarse en detalle, Perú se prepara para lo que muchos describen como uno de los acontecimientos religiosos más importantes de las últimas décadas para la Iglesia peruana: el regreso, ya como Papa, de quien durante años caminó sus calles como obispo.
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