Fedegán pide acelerar la admisibilidad sanitaria de Colombia ante la cuota cárnica de Trump
Por: Armando Melendez
La Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) pidió al Gobierno nacional acelerar los trámites de admisibilidad sanitaria que permitirían a la carne bovina colombiana ingresar al mercado estadounidense, luego de que el presidente Donald Trump autorizara una cuota adicional de 300.000 toneladas de importación libres de arancel durante 90 días. Sin embargo, un análisis de las fuentes oficiales y de la prensa internacional muestra que esa oportunidad, por ahora, es una aspiración del gremio y no un cupo garantizado para el país.
La medida estadounidense, en detalle
El 21 de agosto, Trump anunció en su red Truth Social que Estados Unidos suspendería temporalmente los aranceles adicionales sobre hasta 300.000 toneladas métricas de carne de res importada. La proclamación oficial, titulada “Further Ensuring Affordable Beef for the American Consumer”, se firmó el 26 de agosto y entrará en vigencia por tramos: 100.000 toneladas mensuales entre septiembre y noviembre, aplicables únicamente a recortes magros de carne (“lean beef trimmings”) usados para producir carne molida. Como condición, el producto importado deberá venderse un 25% por debajo del precio de mercado, aunque la Casa Blanca no ha explicado el mecanismo para hacer cumplir ese descuento ni ha identificado qué países proveerán el producto.
La medida responde a que el hato ganadero estadounidense cayó a 86,2 millones de cabezas, su nivel más bajo en 75 años, lo que ha disparado los precios de la carne para el consumidor. De hecho, el gremio ganadero de Estados Unidos, la National Cattlemen’s Beef Association, criticó la decisión de Trump por considerar que no resuelve el problema de fondo: la necesidad de reconstruir el hato nacional.
¿Y Colombia?
Ninguna fuente oficial estadounidense —ni la proclamación presidencial ni la cobertura de medios como CNN, Fox Business o CNBC— menciona a Colombia entre los países beneficiarios de esta apertura. El precedente más reciente y concreto fue en febrero, cuando Washington amplió en 80.000 toneladas anuales el cupo específicamente asignado a Argentina. Analistas del sector, citados por Beef Magazine, señalan más bien a Brasil como el mayor beneficiario potencial de la medida.
Colombia, de hecho, no tiene hoy admisibilidad sanitaria para exportar carne bovina a Estados Unidos, pese a que el TLC bilateral lleva 14 años vigente. Es precisamente ese trámite —no la cuota misma— lo que Fedegán pide acelerar. El presidente ejecutivo del gremio, José Félix Lafaurie Rivera, calificó la coyuntura como una “oportunidad comercial sin antecedentes” y llamó a los ministerios de Comercio y Agricultura, la Cancillería, el ICA y el Invima a definir con urgencia una hoja de ruta técnica, incluyendo un esquema de trazabilidad regionalizada.
Fedegán estima que, si el país lograra colocar un volumen equivalente al cupo abierto, podría generar negocios superiores a los USD 840,6 millones. Es importante precisar que esa cifra corresponde a un escenario potencial estimado por el propio gremio, no a un contrato confirmado ni a una cuota asignada a Colombia.
El trasfondo: una negociación comercial acelerada por el terremoto
El pedido de Fedegán se inserta en un momento particular de la relación bilateral. Tras el terremoto que golpeó a Colombia el 10 de agosto, el presidente Abelardo de la Espriella instruyó al ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, gestionar ante Washington una reducción arancelaria temporal. El 19 de agosto, Gómez Amín se reunió en Washington con el representante comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, para dar inicio formal a la negociación de un Acuerdo sobre Comercio Recíproco (ART), mecanismo que Washington ya ha firmado con El Salvador, Guatemala, Argentina y Ecuador.
El ART no reemplaza el TLC vigente desde 2012, sino que busca resolver “irritantes comerciales” adicionales: normas sanitarias, trámites técnicos, contratación pública y controles sobre productos de trabajo forzoso. La admisibilidad sanitaria de la carne bovina colombiana —la solicitud central de Fedegán— encajaría como uno de esos puntos pendientes dentro de esa mesa de negociación más amplia.
Voceros de Fedegán advierten que el reloj corre en dos frentes a la vez: los 90 días de la ventana arancelaria de EE.UU., y el tiempo que tome cerrar la admisibilidad sanitaria dentro del ART. “No pretendemos preferencias ni desconocer exigencias sanitarias, solo que reconozcan el acceso a los subproductos cárnicos originarios de Colombia”, señaló Lafaurie en el comunicado del gremio.
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