Es hora de que Colombia mire hacia el Pacífico. Es hora de que el Valle del Cauca sea prioridad nacional.
Valle del Cauca: La hora de la unidad regional ante el abandono nacional
Por: Armando Melendez el periodista mejor dateado de Colombia
Análisis | 5 de febrero de 2026
Hoy, 5 de febrero de 2026, el Valle del Cauca ha dado un paso que debió darse hace décadas. La gobernadora Dilian Francisca Toro, el Comité Intergremial, Propacífico, la Cámara Colombiana de la Infraestructura y los principales actores económicos de la región presentaron un documento interinstitucional con los proyectos estratégicos que el departamento necesita para el período 2026-2030. No se trata de un capricho político ni de una lista de deseos navideños: es un grito de auxilio articulado, técnico y consensuado de una región que lleva décadas siendo ignorada por el centralismo bogotano.
La deuda histórica con el Pacífico
Las cifras son contundentes y revelan una vergüenza nacional. En Buenaventura, el principal puerto del Pacífico colombiano por donde transita cerca del 42% del comercio exterior del país, los habitantes reciben agua potable entre 3 y 6 horas cada dos días. Sí, en pleno 2026, mientras el Estado invierte billones en la infraestructura portuaria que beneficia a todo el país, la población local carece del servicio más básico: agua potable las 24 horas.
El acueducto de Buenaventura fue diseñado hace más de 80 años. Las pérdidas de agua alcanzan el 82% del líquido captado. Desde el Paro Cívico de 2017, cuando la comunidad se volcó a las calles durante 22 días exigiendo este derecho fundamental, las promesas han abundado pero las soluciones estructurales brillan por su ausencia. El Plan Todos Somos PAZcífico, creado en 2014 con inversiones superiores a los 150.000 millones de pesos para el acueducto, ha tenido avances insuficientes. Los bonaverenses siguen almacenando agua de lluvia en tanques, como hace cinco décadas
El Tren de Cercanías: una historia de sabotaje institucional
Si hay un proyecto que ejemplifica la negligencia del gobierno nacional con el Valle del Cauca, es el Tren de Cercanías. Con una inversión total de 12 billones de pesos y 73,4 kilómetros de vías férreas que conectarían Cali con Jamundí, Yumbo y Palmira, este sistema de transporte moderno y ecológico prometía reducir los tiempos de desplazamiento en un 34% y evitar la emisión de más de 37.000 toneladas de CO₂ al año.
La región hizo su tarea: el Concejo de Cali aprobó vigencias futuras por 1,7 billones de pesos, la Asamblea Departamental hizo lo propio, y hasta Jamundí comprometió sus recursos. La CAF (Banco de Desarrollo de América Latina) confirmó su apoyo técnico y financiero. Solo faltaba que el Gobierno Nacional firmara el convenio de cofinanciación antes del 8 de noviembre de 2025, cuando entraba en vigor la Ley de Garantías.
El presidente Petro no firmó. El proyecto se atrasó. Ahora, la gobernadora Toro busca inversionistas privados en China, Corea, Estados Unidos y la Unión Europea. Lo que pudo arrancar obras en febrero de 2026 podría tardar seis años más. Como dijo el alcalde Alejandro Eder: “Si esto no se materializaba antes del sábado por parte del Gobierno Nacional, el proyecto se aplazaría hasta después de la segunda vuelta presidencial”. Y así fue.
Seis billones de pesos: la crisis silenciosa de la salud
Mientras escribo estas líneas, el sistema de salud del Valle del Cauca agoniza. La deuda acumulada de las EPS con hospitales y clínicas del departamento alcanza los 6 billones de pesos, según la Secretaría de Salud Departamental. Solo el Hospital Universitario del Valle tiene una cartera de casi medio billón de pesos. El Hospital Valle del Lilí, institución de referencia para todo el suroccidente colombiano, tiene deudas por 800.000 millones de pesos.
Las consecuencias son devastadoras: hospitales operando al 300% de su capacidad, pagos a proveedores con 120 días de retraso, profesionales de la salud con tres a seis meses de salarios atrasados. “Un niño con cáncer que vive en Pance es tan vulnerable como el niño con cáncer que vive en el oriente de Cali; ambos necesitan su tratamiento oportuno”, ha dicho la secretaria María Cristina Lesmes. Pero sin recursos, no hay atención posible.
Un documento, cuatro enfoques, una sola voz
Lo que hace esperanzadora la iniciativa presentada hoy es su carácter integral y transversal. Como explicó Juan Manuel Sanclemente, director del Centro de Estudios de la Economía Vallecaucana (CIEV), el documento tiene cuatro capítulos estratégicos: primero, posicionar al Valle como imperativo estratégico nacional; segundo, definir prioridades para los primeros 100 días del próximo presidente; tercero, establecer una sinergia efectiva entre la nación y el departamento en cada ministerio; y cuarto, abordar los desafíos de sectores y subregiones.
Los proyectos prioritarios están claros: el Tren de Cercanías, el dragado de profundización del puerto de Buenaventura, la concesión del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, y el acueducto de Buenaventura. Pero también están la vía Mulaló-Loboguerrero, la terminación de la doble calzada a Buenaventura, y las inversiones urgentes en infraestructura educativa y de salud.
2026: El año en que el Valle debe hacerse escuchar
El calendario electoral ofrece una ventana de oportunidad única. Las elecciones al Congreso están programadas para el 8 de marzo de 2026, y la primera vuelta presidencial para el 31 de mayo. La Agenda Regional del Valle del Cauca ya anunció un Ciclo de Debates con candidatos al Congreso en universidades de Cali durante febrero y marzo, culminando con un Gran Debate Presidencial en mayo, transmitido por Telepacífico.
Es el momento de que cada candidato presidencial y cada aspirante al Congreso responda con claridad: ¿Cuál es su compromiso con el Valle del Cauca? ¿Firmará el convenio del Tren de Cercanías en sus primeros 100 días? ¿Garantizará los recursos para el acueducto de Buenaventura? ¿Pagará la deuda de las EPS a los hospitales del departamento?
Como bien señaló Víctor González Riascos, director del Comité Intergremial de Buenaventura: “Creemos que el Valle del Cauca tiene que recuperar lo que el Gobierno nacional le ha restado, de la poca importancia en los recursos para poder crecer como departamento”.
Una apuesta por la dignidad regional
Esta iniciativa no es contra nadie. Es a favor del desarrollo de una región que aporta enormemente al país pero recibe migajas a cambio. Es la exigencia legítima de que el puerto por donde entra y sale la riqueza del país tenga agua potable. Es el reclamo de que un proyecto de transporte moderno no sea saboteado por desidia burocrática. Es la demanda de que los hospitales que atienden a todo el suroccidente colombiano puedan pagar los salarios de sus médicos.
El Valle del Cauca ha puesto la casa en orden. Ha articulado a gremios, gobierno departamental, academia y sociedad civil en torno a una agenda común. Ha demostrado capacidad de gestión y voluntad política. Ahora le corresponde al próximo gobierno nacional responder con la misma altura. Como concluyó Germán Jaramillo de la Fundación Empresarial de Yumbo: “Tenemos que preparar una conversación con los aspirantes a ocupar la Presidencia para poder poner al Valle en la prioridad, en la agenda y poder comprometer en la agenda nacional los proyectos estratégicos”.
Es hora de que Colombia mire hacia el Pacífico. Es hora de que el Valle del Cauca sea prioridad nacional.
Datos clave:
- Tren de Cercanías: Inversión de 12 billones de pesos, 73,4 km de vías férreas, 165.000 pasajeros diarios proyectados.
- Acueducto Buenaventura: 80 años de antigüedad, 82% de pérdidas de agua, servicio de 3-6 horas cada dos días.
- Deuda en salud: 6 billones de pesos en cartera con hospitales y clínicas del Valle del Cauca.
- Elecciones 2026: Congreso (8 de marzo), Primera vuelta presidencial (31 de mayo).
Fuentes consultadas por el director de AsiocurrioValle.com
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