El tren, por fin, parece tener quien le compre el tiquete.
El “Tren de Dilian”: Un póker geopolítico ante la asfixia centralista
Por: Armando Melendez
Mientras en Bogotá se discuten reformas etéreas, en el Valle del Cauca la Gobernadora Dilian Francisca Toro ha decidido jugar una partida de póker de alto nivel con una apuesta de 7 billones de pesos sobre la mesa. Su reciente gira con delegados de Corea del Sur y la Unión Europea no es una simple visita protocolaria; es un grito de independencia financiera ante un Gobierno Nacional que ha cerrado el grifo a las regiones.
La propuesta de la mandataria es audaz, arriesgada y, quizás, la única salida viable para el anhelado Tren de Cercanías.
La ecuación es fría: El tren cuesta 7 billones. La región, raspando la olla de las vigencias futuras, tiene 3.5 billones. ¿De dónde sale el resto? En otros tiempos, el Ministerio de Hacienda y Transporte cubrirían el déficit (Ley de Metros 70/30). Pero ante el silencio administrativo de la Casa de Nariño, Toro ha optado por un modelo de negocio agresivo: “Ponga la plata de la obra y quédese con el negocio”.
La Gobernadora está ofreciendo a la banca internacional y a los conglomerados extranjeros algo más que un contrato de obra: les está ofreciendo las llaves del desarrollo urbano del sur del Valle. Al poner sobre la mesa la operación del sistema y, crucialmente, el desarrollo inmobiliario, está aplicando lo que en urbanismo se llama “Captura de Valor”. Entiende que el negocio no es mover gente, sino construir la ciudad donde esa gente se mueve.
El mensaje entre líneas es potente:
Autonomía a la fuerza: “Nos ha tocado solos”, dice. Es una declaración de que el Valle no esperará a que el centralismo bogotano resuelva sus problemas de movilidad.
Geopolítica selectiva: Al sentarse con Corea, Europa y Estados Unidos, Dilian marca una línea roja. Prefiere la tecnología y el capital de las democracias liberales, evitando (por ahora) la tentación del capital chino que avanza en el Metro de Bogotá. Busca “calidad y aliados”, no solo prestamistas.
Sin embargo, el riesgo es monumental. Encontrar un socio privado dispuesto a inyectar 3.5 billones de pesos (casi mil millones de dólares) a cambio de tarifas de pasajes y locales comerciales requiere una confianza en la economía colombiana que hoy escasea. Si el cálculo de la demanda falla, o si el negocio inmobiliario se estanca, ¿quién asume las pérdidas?
Dilian Francisca Toro está vendiendo el futuro para construir el presente. Si le sale la jugada, habrá demostrado que las regiones pueden saltarse al Presidente y negociar de tú a tú con el mundo. Si falla, el Tren de Cercanías seguirá siendo esa maqueta hermosa que desempolvamos cada cuatro años.
Por ahora, la Gobernadora ha tirado sus cartas. Falta ver si el mundo quiere apostar por el Valle.
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