Volcán Puracé: Entre trámites burocráticos y una emergencia sanitaria que no da espera
Por: Armando Melendez el periodista mejor dateado
Mientras autoridades del Cauca buscan declarar calamidad pública, imágenes satelitales confirman actividad volcánica que expone a miles de habitantes de resguardos indígenas sin protocolos sanitarios activados
La imagen satelital Sentinel-2 capturada ayer, 3 de diciembre, no deja lugar a dudas: el Volcán Puracé emite una columna visible de gases y vapor que se extiende hacia el este-sureste, sobre territorios donde habitan comunidades indígenas Kokonuko que llevan semanas respirando lo que el volcán expulsa.
Mientras tanto, en los escritorios de la Gobernación del Cauca se adelantan los trámites para declarar la calamidad pública en el municipio de Puracé. Reuniones, conceptos técnicos, firmas, revisiones jurídicas. El engranaje burocrático avanza a su propio ritmo, ajeno a los tiempos geológicos de un volcán que no entiende de procedimientos administrativos.
La pregunta que nadie parece hacerse en voz alta es incómoda pero urgente: ¿debe la salud de miles de personas esperar a que se complete un trámite para recibir protección?
Lo que el satélite ve y las autoridades sanitarias no activan
Los resguardos indígenas de Puracé y Coconuco se encuentran en la zona de influencia directa de las emisiones volcánicas. Sus habitantes —población vulnerable que depende del Sistema Indígena de Salud Propio e Intercultural (SISPI)— están expuestos a gases como dióxido de azufre, ácido sulfhídrico y material particulado que irrita vías respiratorias, exacerba enfermedades pulmonares crónicas y representa un riesgo particular para niños, adultos mayores y mujeres embarazadas.
Sin embargo, hasta el cierre de esta edición, la Secretaría de Salud del Cauca no ha emitido comunicado alguno sobre activación de vigilancia epidemiológica intensificada en la zona. No hay información pública sobre distribución de equipos de protección respiratoria a las comunidades expuestas. No se conoce si existe un plan de contingencia sanitaria actualizado para emergencia volcánica.
El silencio institucional contrasta con la pluma de gases que el satélite europeo Copernicus registró con nitidez sobre el cráter del Puracé.
La burocracia de la emergencia
Declarar una calamidad pública no es un acto simbólico. Desbloquea recursos, habilita contratación directa, permite movilizar ayuda humanitaria. Nadie cuestiona su importancia. Lo que resulta difícil de comprender es por qué las acciones sanitarias preventivas deben quedar suspendidas hasta que un decreto lleve todas las firmas requeridas.
El Consejo Departamental de Gestión del Riesgo de Desastres (CDGRD) tiene competencias. La Secretaría de Salud tiene obligaciones. Los protocolos de vigilancia epidemiológica existen precisamente para activarse ante señales de alerta, no después de que el daño esté consumado.
Un monitoreo reforzado de infecciones respiratorias agudas en los centros de salud de Puracé y Coconuco no requiere declaratoria de calamidad. Verificar el inventario de mascarillas N95 disponibles para distribución no necesita autorización del Gobernador. Emitir recomendaciones sanitarias a la población expuesta es una responsabilidad que no admite lista de espera.
Una Secretaría de Salud en silencio
La Secretaría de Salud del Cauca, dirigida en condición de encargo por Carolina Camargo Restrepo, enfrenta un momento que exige respuestas visibles. El departamento ya carga con indicadores epidemiológicos preocupantes: alta mortalidad materna, desnutrición infantil en población indígena, barreras de acceso del 67% en la región Pacífica.
A estos desafíos estructurales se suma ahora un volcán activo que amenaza precisamente a comunidades que históricamente han tenido las mayores dificultades para acceder a servicios de salud.
El Hospital de Puracé, institución de primer nivel, tiene capacidad limitada para atender una emergencia masiva. La articulación con la AIC EPS Indígena del Cauca —entidad que acumula 46 hallazgos de la Contraloría General de la República por irregularidades en la vigencia 2024— agrega incertidumbre sobre la capacidad real de respuesta.
La pregunta que exige respuesta
Los habitantes de los resguardos de Puracé y Coconuco no tienen la opción de mudarse mientras los trámites avanzan. Respiran el mismo aire cada día. Toman agua de las mismas fuentes. Cultivan los mismos alimentos que la ceniza puede contaminar.
Para ellos, la emergencia ya comenzó. No cuando un decreto lo declare, sino cuando el volcán decidió recordarles que está vivo.
La pregunta para las autoridades sanitarias del Cauca es directa: ¿Qué están esperando para activar los protocolos de contingencia sanitaria?
La burocracia tiene sus tiempos. Los volcanes tienen los suyos. Y la salud de las comunidades indígenas del Puracé no debería quedar atrapada en medio de ambos.
Datos clave:
- Imagen satelital: Sentinel-2 L1C, Copernicus Browser, 3 de diciembre de 2025
- Ubicación: Volcán Puracé, municipio de Puracé, Cauca (2.31°N, -76.36°W)
- Población expuesta: Resguardos indígenas de Puracé y Coconuco, corregimientos de Coconuco y Paletará
- Capacidad hospitalaria local: Hospital de Puracé (I nivel de atención)
- EPS responsable de población indígena: AIC EPS Indígena del Cauca (con habilitación parcialmente revocada desde diciembre 2024)
Esta nota fue elaborada con base en análisis de imágenes satelitales del programa Copernicus de la Unión Europea e información pública de fuentes oficiales.
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